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El Magno Pregón da inicio a la Semana Santa de Socuéllamos

La profesora socuellamina Mariá José Almansa ha sido la encargada de lectura al pregón que da inicio a la Semana de Pasión. Incluye pregón íntegro.
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El viernes 18 de marzo en la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, tenía lugar el pregón de la Semana Santa de Socuéllamos a cargo de María José Almansa García, profesora en la actualidad del IES Fernando de Mena y en el que la Banda Municipal de Música, el Coro de la Universidad Popular y Coro Infantil de la Escuela Municipal de Música pusieron la nota musical al acto.


Almansa comenzó el pregón, dividido en tres partes, haciendo un breve recorrido de su vida. Después centró su discurso centrándose en los días previos a la celebración de la Pascua, que tiene su inicio en el Jueves Santo, “un día lleno de gestos y símbolos de gran contenido” haciendo un breve repaso por alguno de ellos. También hablaba del Viernes Santo, cuando se medita el misterio de la muerte de Cristo, recordando sus palabras en la Cruz: ”Todo está cumplido”, terminando esta segunda parte refiriéndose al Sábado Santo, Cristo en el sepulcro, la luz vence sobre las tinieblas y la vida del cristiano no termina con la muerte, preguntándose “¿de qué tinieblas estamos hablando?. 




Intolerancia, incomprensión, individualismo, materialismo, envidias, todo vale para conseguir mis deseos. Guerras y muertes en nombre de una religión, de unos intereses particulares, un puñado de monedas siguen valiendo para traicionar a un hermano, para prostituir a una mujer o a una niña, para engañar a un inocente, para manipular al que no tiene, para destruir mi planeta, para conseguir el poder”.


La tercera y última parte del pregón la dedicó al Domingo de Resurrección, recordando a las personas que han estado con nosotros y entre nosotros y que ahora se les recuerda, y pensar que mientras esto sea así, las personas no mueren. María José Almansa citó el prólogo del libro tibetano de la Vida y la Muerte "La muerte es una parte natural de la vida que todos debemos afrontar tarde o temprano. Por lo tanto, si deseamos morir bien, hemos de aprender a vivir bien, debemos cultivar la paz en nuestra mente y en nuestra manera de vivir.”





MAGNO PREGÓN DE SEMANA SANTA ÍNTEGRO


María José Almansa García


"Buenas noches a todos los aquí presentes, hermanos de las cofradías, sacerdotes, autoridades, fieles,…
El día 8 de febrero, sobre las 9 de la noche, sonó el teléfono y era el sacerdote Rafael, para decirme que habían pensado en mí para hacer el pregón de Semana Santa; el teléfono se paró y yo volví a marcar. Entonces él me dijo: “Creía que te había dado un síncope”, o algo similar. Yo me eché a reír y dije que este celular, como dicen los sudamericanos, si me lo acerco mucho se para.


Bueno, sin más preámbulos acepté y aquí estoy, porque pienso que si alguien se acordó de mí para este evento es porque aquí tengo que estar.


Hay una frase que a mí me gusta mucho, que dice: “El hombre propone y Dios dispone”.
Ahora en inglés, (me dirijo a todos los niños y niñas que están aprendiendo esta segunda lengua), “Man proposes, God disposes”.


Hace ya “algunos” años, aquí mismo, una niña y su vecino Ángel, el de la Paca, representaron el papel de Virgen Mª y San José una Navidad, que por cierto, no había calefacción y hasta en las fotos salen las manos moradas. ¿Quién me iba a decir que esa niña iba a estar aquí diciendo esta noche el Pregón?


Estoy en mi barrio, la placeta, el pretil... Aquí los chiquillos pasábamos todas las horas que nos dejaban nuestros padres y abuelos, pues yo vivía con mis abuelos paternos, ahí en la casa del balcón, enfrente de la iglesia, donde ahora vive mi tía Pilar. Y es desde ahí, desde donde veía el ambiente de Semana Santa, cuando sacaban las carrozas los cofrades para prepararlas y que todo estuviera a punto el día en que tenían que salir.
Las mujeres llevaban flores frescas para cada una de esas enormes carrozas y decían: "Chica, ¡mira qué guapa va la virgen!".


Yo pensaba: "pues... ¡cómo siempre!, ¿cómo va a ir?". Y es que la ataviaban con todo lo mejor que tenía.
Me gustaba ir a la iglesia y recorrer todas las carrozas oyendo los comentarios de la gente que estaba allí. Aunque tengo que deciros que ante el sepulcro me paraba poco, no me gustaba nada ese cuerpo en el ataúd.
Durante muchos años esa imagen de la muerte estuvo aterrándome en sueños. Por eso esta noche quiero que todos los aquí presentes tengamos, si en algo os puedo ayudar, una imagen de la muerte distinta al cuerpo sin vida en un féretro.


En este punto incidiré más adelante, en la última parte, que dedico a la Resurrección.
Ahora voy a seguir con esta breve introducción para que conozcáis un poco más sobre mí. Es en esta Iglesia, Nuestra Sra. de la Asunción, donde mis padres me bautizaron, siendo los padrinos los mismos que los de su boda, así era la tradición, mi tía Fefa y mi tío Joaquín, ya fallecido. Mi tía es una señora muy longeva y con muchas ganas de vivir, aunque ya la vista no le acompaña. Le mando un beso desde aquí.


Aquí hice también la Primera Comunión, cuando tenía 7 años, que mejor quiero no incidir mucho... Menos mal que no tengo fotos, pensaba yo entonces, aunque ahora me hubiese gustado tener alguna, ya que iba con una falda verde hoja, una blusa de hilo y una chaqueta blanca. Fue el gusto de mi madre y el mayor disgusto de mi vida. Aunque tengo que reconocer que original si fue.


Pero ya no quiero seguir con lo de antaño que me estoy pareciendo a las Chicas de Oro, una serie televisiva de hace muchos años y el nombre del grupo de whatsApp de mis amigas, que también en este momento, y cuando lo estaba escribiendo, me acordaba de ellas.


Para ir terminando con esta primera parte, quisiera, ante todo, que pasásemos un rato agradable, en el que con algo de “humor” (pues bastantes desgracias hay ya en el mundo), podamos reflexionar sobre lo que significa la Semana Santa, discurso que ya habréis oído más de mil veces porque es un tema muy manido, generación tras generación.


La percepción de la Semana Santa en nuestra vida como cristianos ha ido cambiando a través de los tiempos, es normal, pero lo que sí debemos tener siempre presente, como dice San Agustín en una de sus muchas frases es el siguiente mensaje: “Crean lo que aprenden, enseñen lo que creen y practiquen lo que enseñan”.


Con esta frase termino esta primera parte, pues como muchos sabéis la enseñanza es mi vocación y a ello me dedico desde que tenía veinticinco años cuando empecé en el CAI” Arco Iris”, pasando por distintos destinos, hasta ahora, en que trabajo en el Instituto Fernando de Mena de esta misma localidad; sin contar la ingente cantidad de clases particulares que he dado aquí, en casa de mis padres principalmente, y en Madrid, dónde estudié.


Ello hacía que me sintiera bien, pues los chicos aprendían y se divertían, y yo también. Y así lo recordamos mis padres y yo, en muchas ocasiones, ahora cuando voy a tomarme un café con ellos.

En esta segunda parte me gustaría centrarme en esos días previos a la celebración de la Pascua y plantear cómo nos interpelan hoy en día a todos, como comunidad y a cada uno de nosotros.
El Papa Francisco nos invita a no limitarnos ‘a conmemorar la pasión del Señor’; sino a que entremos en el misterio, hagamos nuestros sus sentimientos, sus pensamientos. Como nos invita a hacer el apóstol Pablo: ‘Sintiendo lo mismo que Jesús’. Entonces la nuestra será una ‘Feliz Pascua’. Pascua que tendrá su inicio en el Jueves Santo, día lleno de gestos y símbolos de gran contenido. Permitidme que haga un breve repaso por alguno de ellos.


El lavatorio de los pies, gesto profético con el que Jesús expresa el sentido de su vida y su pasión, como servicio a Dios y a los demás…”La caricia de Jesús que besa y lava tus pies”. ¿Cuántas caricias estoy dispuesto a ofrecer con mis palabras, mis pensamientos y mis obras? ¿Cuál es mi disposición en el día a día para servir y sacrificarme por los demás?


Esa Última Cena, momento de encuentro, de comunión, que me enseña que el compartir en lo pequeño, lo cotidiano, me dispone a compartir en lo grande, en lo trascendente. Si no soy capaz de estar al compartir el pan y el vino, es difícil estar con el Cuerpo y la Sangre de Cristo. ¿Puedo llamarme realmente cristiano, si en mi día a día doy pocas muestras de humanidad?


Después de la cena, nos encontramos con los “profundos sentimientos de angustia y tristeza que embargaban el espíritu de Jesús, la situación de soledad y desvalimiento en que se encontró, su entera disponibilidad para cumplir la voluntad del Padre, la trágica concurrencia del amor y amistad de Jesús, la traición de Judas, el odio de las autoridades, del pueblo y la cobardía y huída de los discípulos".


¿Qué se me pasaría por la cabeza si cualquiera de las personas que me rodean me hicieran una mínima parte de lo que se le hizo a Jesús? ¿Cuáles serían mis sentimientos?


Muestra lo más humano de un Dios, en la angustia; pero a su vez, también en la confianza en Aquél a quien ama y por quien se siente amado.


Me encantaría resaltar de ese día su mandamiento de amarnos los unos a otros como Él nos ha amado. Considero que es el hilo conductor desde el que hemos de entender la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
¡Cuántas veces hemos oído esta frase de S. Juan!: ‘Amémonos como Él nos ha amado’.


Citemos como muestra de cariño por la humanidad a la madre Teresa de Calcuta, de la que Juan Pablo II dijo: "Veneremos a esta pequeña mujer, enamorada de Dios, humilde mensajera del Evangelio e infatigable bienhechora de la humanidad. Honremos en ella a una de las personalidades más relevantes de nuestra época. Acojamos su mensaje y sigamos su ejemplo".


A raíz de esto, se me viene a la cabeza el final de un cuento que mi compañera Nieves me hizo llegar, y que dice así: “ Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas, permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz”.


¿Cómo vamos a ser capaces de amar al otro, si en muchas ocasiones, no somos capaces de amarnos a nosotros mismos?


¿Cómo esta agitación y estrés a las que estamos sometidos diariamente, y mucho más nuestros jóvenes, inmersos en los medios de comunicación “a tope”, les va a dejar paso a esa calma “psicológica” necesaria para afrontar los quehaceres cotidianos?


En muchas ocasiones es difícil obedecer a este mandamiento, cuando para muchos el ser cristiano, es un sinónimo de una gran “prosperidad financiera” (eso sí, de la que nunca saben nada, por cierto). Para otros el ser cristiano es “que en todo les vaya bien”. Para otros vivir cómodamente, con toda clase de lujos. Y para otros, “que Dios siempre los bendiga”, el ser cristiano es “ser perseguido, ser torturado, incluso ser asesinado”.


Esta es la otra cara de la cristiandad en el mundo actual. Así, tenemos el testimonio de Mª de Guadalupe Rodrigo, una argentina misionera que vive en Alepo, que cuenta cómo están viviendo los cristianos en Siria y en Irak. Habla de decapitaciones, niños crucificados o sepultados vivos ante sus madres por ser cristianos, mujer atada en un muro y apaleada hasta que reniegue de ser cristiana, y no lo hace.


Cuando llegó allí en 2011 la convivencia entre cristianos y musulmanes era muy buena, hasta el punto de que ella lo eligió como retiro para descansar por la calma que allí existía. Llegaron unos grupos armados de fuera y la gente salió a la calle para apoyar al Presidente, en contra del fundamentalismo islámico. Los cristianos, en boca de los musulmanes, somos llamados nazarenos.


No podemos cerrar los ojos ante este genocidio y desde Occidente deberíamos rezar, porque eso sí es gratis, y difundir por todo el mundo para que se conozca lo que están pasando los cristianos en esas parroquias de Siria.


2.- La muerte de Cristo (Viernes Santo), inspiración para dar la vida por los demás.


El Viernes Santo se medita el misterio de la muerte de Cristo y recordamos sus palabras en la Cruz:”Todo está cumplido”, que significan ‘que la obra de Salvación se ha cumplido, que todas las Escrituras encuentran su cumplimiento en el amor de Cristo’. Y agrega el Papa Francisco: "Jesús, con su sacrificio, ha transformado la iniquidad más grande en el más grande amor".


El Papa Francisco recordó en este contexto a los hombres y mujeres que a lo largo de los siglos han dado testimonio de Cristo con ‘un destello de ese amor perfecto, pleno e incontaminado’.


Por tanto, no podemos decir que somos cristianos, es decir seguidores de Cristo, si nuestro corazón está cerrado a la necesidad de nuestro hermano. Debemos mostrar el amor a Dios a través de las acciones, no solamente de palabra. No basta con decir lindas frases o lindos pensamientos, tal vez agradables consejos o dulces palabras; es necesario mostrarlo con hechos, con acciones.


“Todo está cumplido”. ¡Cómo nos interpela esta frase!. Cada uno de nosotros tiene una misión que cumplir. ¿Nos creemos realmente que somos imagen y semejanza de Él, y que estamos destinados a hacer grandes cosas?, o ¿preferimos enterrar los dones recibidos como en la parábola, y cuidarnos de no ser malas personas?. Creo que muchas veces optamos por vivir a medias porque poner en juego esos dones recibidos puede complicarnos la vida.


No quisiera pasar por alto a toda esa gente que está aportando su granito de arena, desde las distintas ONGs, asociaciones o de forma individual, para que este mundo sea un poco más solidario. Está claro que no todos tenemos los recursos necesarios para ayudar a todo el que nos pida ayuda, pero podemos hacer algo: dar de nuestro tiempo, acompañar, visitar, ayudar, enseñar... Compartir lo que Dios nos ha dado, el conocimiento que tenemos y las habilidades para ayudar a los hermanos.


Por ello, es bonito pensar que ”cuando nos rodeamos de gente buena, cosas bonitas y buenos pensamientos, la vida empieza a cambiar para mejor”


A propósito de esta cita, quiero que conozcáis, como ejemplo de personas que ofrecen su vida “como don de amor a los hermanos imitando a Jesús”, el de Santa Rosalía.


¿Por qué la he elegido a ella? Pues la he elegido por reconocimiento a mi abuela que se llamaba Rosalía, a mi madre, que también se llama Rosalía, a mi hermana Rosalía y, cómo no, a mi hija que también se llama Rosalía. Podéis ver cómo la originalidad brilla en mi familia. Así me vino la curiosidad de saber quién fue realmente esta Santa.


Santa Rosalía, nacida Rosalia Sinibaldi (1130-1156) fue una noble virgen de Palermo (Sicilia), que se convirtió en santa para la tradición católica. El nombre de Rosalía es una contracción de los nombres "Rosa" y "Lilia", y es llamada cariñosamente "La Santuzza" ("La Santita", en idioma siciliano) por causa de su pequeña estatura. Su fiesta se celebra en dos fechas: en Sicilia el 15 de julio (traslación de sus restos) y en el resto del mundo el 4 de septiembre.


El culto a Santa Rosalía, promovido por los Benedictinos, se difunde por el mundo como protectora contra enfermedades infecciosas, la peste, y para recibir auxilio y protección en momentos difíciles, así como para encontrar fuerzas cuando se necesita superar dificultades.


Santa Rosalía vivió en soledad, pobreza y penitencia rezando a Dios. Según la Iglesia, fueron numerosos los milagros con los que Dios glorificó a su sierva; la extinción de la peste que en aquel momento asolaba Sicilia fue atribuida a la intercesión de Santa Rosalía.


Seguro que los que han visto la película El Médico, de Noah Gordon, piensan que la peste fue extinguida por la investigación médica de aquel momento. No tienen por qué ser rivales la ciencia y la religión. Pocas personas saben que la primera asociación científica del mundo fue promovida por la Iglesia. La Pontificia Academia de las Ciencias fue fundada en 1603 y en el 2003 cumple 400 años. Quizá muchos de nosotros no sabíamos que Galileo Galilei (uno de los más grandes científicos que revolucionaron la ciencia moderna con sus teorías heliocéntricas) fue miembro de esta Academia de las Ciencias. Es más, gracias al apoyo que recibió de ella pudo financiar la mayoría de sus obras científicas.


Otro gran ejemplo es el sacerdote católico belga, George Lemaître, que propuso la teoría del Big-Bang (la gran explosión) como una posible explicación del origen temporal del universo. Esta teoría, hoy en día, es examinada con gran interés por los científicos por los recientes descubrimientos acerca de un eco en el universo que podría ser el resultado de esta gran explosión. El interés que ha tenido la Iglesia por los avances científicos se ha incrementado de manera notable desde el siglo pasado. La ciencia está, cada vez más, al alcance de más personas y afecta diariamente nuestras vidas.


La Iglesia es consciente de ello y ha motivado a buscar el mayor desarrollo científico para mejorar la vida de las personas. No se puede oponer a la ciencia cuando ésta busca la verdad, pues el mismo Cristo nos ha mandado que enseñemos la verdad al mundo entero. De esta necesidad de buscar la verdad surge la Academia de las Ciencias. En ella trabajan conjuntamente científicos de diversas naciones, sin distinciones de raza o religión, con el único requisito de buscar la verdad. La ciencia se presenta como un valor para la humanidad, que enriquece al hombre, cuando busca descubrir la verdad por los medios lícitos y buenos.


¡Menudo signo de bondad el de los donantes de órganos!. Por cierto, España es líder en trasplante de órganos. En el País Digital encontré esta reflexión de un receptor de órganos:
"No sé a quién debo más, si a la familia del donante que actuó en momentos tan difíciles con un altruismo inimaginable o a todo el equipo médico que me atendió tanto en mi hospital de referencia durante la evolución de la enfermedad como en el lugar donde fui operado, cuando ya pintaban “bastos”. A todos ellos, mi reconocimiento absoluto y eterno agradecimiento. A esa familia anónima quiero decirle que su legado es cuidado con el máximo respeto y que, en ocasiones, me tomo un respiro y a solas le doy mil veces las gracias".— Julio Alfonso Fernández Fanjul.

3. Cristo en el sepulcro (Sábado Santo), la luz vence sobre las tinieblas y la vida del cristiano no termina con la muerte. La luz vence sobre las tinieblas, pero en este momento, ¿de qué tinieblas estamos hablando?. Intolerancia, incomprensión, individualismo, materialismo, envidias, todo vale para conseguir mis deseos. Guerras y muertes en nombre de una religión, de unos intereses particulares, un puñado de monedas siguen valiendo para traicionar a un hermano, para prostituir a una mujer o a una niña, para engañar a un inocente, para manipular al que no tiene, para destruir mi planeta, para conseguir el poder.


¿Qué valores se están transmitiendo en las familias, escuelas, sociedad en general?. Ya que si algo tememos los padres y madres es que nuestros hijos e hijas no sean buenos jóvenes, es decir, que no sean honrados, que utilicen la mentira con frecuencia, sean vulnerables con las drogas, que sufran el “acoso escolar” o sean ellos los acosadores, que tengan un mal comportamiento en general, etc. Queremos que por encima de todo sean trabajadores y honrados. Para ello, habrá que iluminarlos con valores como el respeto, la responsabilidad, la honradez, el esfuerzo, etc.


Desde las familias, hago un llamamiento para que en las casas se favorezca en los chicos la reflexión y la crítica sobre el sentido de la justicia, el compromiso y la solidaridad. Hay temas de candente actualidad (las tinieblas) como son la violencia de género, el racismo, la xenofobia, los ninis ( chicos que no quieren hacer nada), el suicidio por acoso, la corrupción, la sobreexplotación de personas en países subdesarrollados, así como las condiciones de trabajo, pésimas para muchos y enriquecedoras para pocos.
Vamos a dejarlo ahí mejor...


Ahora sería el momento de retomar ese principio tan conocido y universal de “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”.


El Papa nos ha demostrado una vez más cómo ha sido capaz de aunar esfuerzos para promover el diálogo “sincero” entre hombres y mujeres de diferentes religiones para que conlleve frutos de paz y justicia.
“Muchos piensan distinto, sienten distinto, buscan a Dios o lo encuentran de diversa manera” reconoce el Papa, que desea difundir este mensaje en los medios de comunicación.
A ver si nuestros políticos son capaces de llegar a acuerdos para que haya paz y justicia entre los ciudadanos.
Vamos a intentar ser capaces de respetar los puntos de vista de los otros, en la familia, en el trabajo, en la sociedad, etc., y esto nos llevará a entender el amor de Dios al prójimo.
Veamos la luz, a través de la pluma de Santa Teresa de Jesús, con su poema “Nada te Turbe”
“Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.”

TERCERA PARTE


En ésta, la última parte de este Pregón, hablaré de la Resurrección.
Así llegamos al Domingo de Resurrección, el día de Cristo Resucitado.


“Desde lo más profundo de mi ser “ en palabras de Nelson Mandela, quisiera comenzar haciendo una reflexión para recordar a las personas que han estado con nosotros y entre nosotros y que ahora se les recuerda, y pensar que mientras esto sea así, las personas no mueren.


Tomemos el ejemplo de Santa Teresa de Jesús. Su madre murió cuando ella tenía apenas 14 años y cuenta en su autobiografía que cito literalmente: “Cuando empecé a caer en la cuenta de la pérdida tan grande que había tenido, comencé a entristecerme sobremanera. Entonces me arrodillé delante de una imagen de la Santísima Virgen y le rogué con muchas lágrimas que me aceptara como hija suya y que quisiera ser Ella mi madre en adelante. Y lo ha hecho maravillosamente bien.”


Esa chica adolescente, entonces, arbitró y bastante bien sus mecanismos de defensa, para soportar ese dolor tan grande, que ella menciona.


Sirva este documento para dar fuerzas a esas tantas hijas que pierden a sus madres, y a aquellas madres que pierden a sus hijos e hijas, por enfermedades, guerras o cualquier otra desgracia en las que estamos inmersos los seres humanos.


Y ¿por qué hago mención a las madres y no a los padres? Porque quiero recordar a la madre de Jesús, el Nazareno. Esa mujer, que vio como su hijo daba la vida por todos nosotros. Una mujer que destaca por su creciente fe, quien se fía de Dios, a pesar de no comprender lo que sucede. La primera y perfecta discípula, la primera y perfecta creyente. Así lo relata el evangelio de Lucas.


Vamos a profundizar un poco más, para analizar cómo la Resurrección de Cristo debe reflejarse en la vida diaria. Dice el Papa Francisco que la Pascua ha llevado al mundo una novedad radical: el triunfo de la vida sobre la muerte.


La buena noticia de la Resurrección debería transparentarse en nuestro rostro, en nuestros sentimientos y actos, en el modo cómo tratamos a los otros.
Se trata también de una “fiesta de despertar y de regeneración”.


Yo, esta noche, quisiera que todos los que estamos aquí seamos capaces de dar testimonio de que Jesús está vivo y que tenemos que tener la esperanza y dar esperanza a este mundo algo “corrompido”, por decirlo suavemente, de que nuestra vida no acaba en la tumba.


Ahora bien, es muy importante el llegar a esta etapa final de la vida de una manera digna. No es posible construir la felicidad personal sobre el sufrimiento o infelicidad de los demás. Si he podido llegar feliz al final de mis días, seguro que habré colaborado a que este mundo sea mejor.


Pero fijaos cómo la causa de la muerte no es la enfermedad sino el nacimiento. Ya sabéis que todo ser vivo que nace, lo único que tiene seguro es la muerte.


Por ello, atravesar de un modo satisfactorio el proceso de la muerte depende de los constantes esfuerzos que hagamos durante la vida para acumular buenas causas, para contribuir a la felicidad de los demás, y para fortalecer la base de la bondad y la humanidad en lo más profundo de nuestras vidas.


Me gustaría contribuir, aunque sea un poquito, a que estas reflexiones nos ayuden a vivir esta Semana Santa, y todos los demás días del año, con la idea de que la vida es un regalo que debemos disfrutar y valorar. ¡Nuestra vida no termina ante la piedra de un sepulcro!


Vivamos pues en “armonía” para que en nuestro día a día tengamos fuerza para vivir con alegría e ilusión.
Fijaos en esta idea tan sencilla, pero no por ello menos importante, que extraje del prólogo del libro tibetano de la Vida y la Muerte y que dice: "La muerte es una parte natural de la vida que todos debemos afrontar tarde o temprano. Por lo tanto, si deseamos morir bien, hemos de aprender a vivir bien, debemos cultivar la paz en nuestra mente y en nuestra manera de vivir.”


Por tanto, no es menos importante, que al igual que al nacer intentamos que el bebé no sufra, y para ello nos preparamos para el parto, así deberíamos ayudar a los moribundos a aliviar su malestar y su angustia, y asistirlos en la medida de lo posible para que mueran con serenidad.


Por ello, termino con un interrogante, desde mi profesión de enseñante, y es que a ver si vamos a estar instruyendo a nuestros chicos tan minuciosamente, en todos los temas, que se nos va a olvidar prepararlos para aquél que encierra la clave del sentido total de la vida, cuyo espejo es la muerte. Y hay que intentar transmitirles que la muerte no llega como una derrota, sino como un triunfo, siendo éste el momento más glorioso que corona toda la vida.


No actuemos como los niños, que se tapan los ojos jugando al escondite y se creen que nadie puede verlos. Intentemos vivir de una manera sencilla, como hacen los niños, y ésta podrá ser la clave para encontrar un equilibrio feliz en esta vida moderna."