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Las vivencias de cinco mujeres excepcionales cerraron “La Cultura del Vino” en Tomelloso

Ángela Vallvey, Marta Robles, Nativel Preciado, Rosa Regás, Vanessa Montfort charlaron sobre su relación con el vino en el foro “Metidos en el laberinto, lo mismo da blanco que tinto”.
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La Casa de la Cultura de Tomelloso fue el escenario en la tarde de ayer del foro “Metidos en el laberinto, lo mismo da blanco que tinto”, que clausuraba las actividades propuestas en la programación de “La Cultura del Vino”, impulsada por la Diputación de Ciudad Real con el apoyo de la Junta de Castilla-La Mancha y FENAVIN. Un foro presidido por el buen humor, las experiencias vitales y las anécdotas en torno al vino de Ángela Vallvey, Nativel Preciado, Rosa Regás y Vanessa Montfort, con Marta Robles como moderadora, compartieron vivencias relacionadas con el vino, la vida y la literatura.


La diputada provincial y concejal del ayuntamiento de Tomelloso, Ana Isabel Valentín, dio la bienvenida a las participantes en el foro, y agradeció el interés de la Diputación Provincial por el sector del vitivinícola y el apoyo del ayuntamiento de Tomelloso para que una edición más FENAVIN sea un éxito y por eso, indicó, desde la Diputación se han organizado actividades diferentes en diferentes pueblos la provincia para darle una mayor presencia e importancia.


Marta Robles en su exposición indicó que FENAVIN, con la que colabora desde su primera edición, ha puesto el vino en la conversación de las mujeres y cada día hay más mujeres que gustan del vino, cosa que antes no estaba bien visto. Presento a sus compañeras de mesa como un grupo de amigas que contaran sus experiencias en relación al vino.


Vanesa Monfort se refirió a un estudio del psiquiatra Rojas Marcos en el que se indicaba que las mujeres que hablan mucho y beben vino logran ser más longevas. Ella manifestó su fascinación por el mundo de vino, indicando que el vino supone un tiempo de conciliación con una misma.


Ángela Vallvey habló de su experiencia como vendimiadora, una experiencia que le permitió comunicarse con la naturaleza con sus amaneceres y anocheceres de la Mancha, siendo una época que aprendió mucho. Destacando que el cansancio que produce el trabajo en el campo, es el más agradecido para el descanso. Después del descanso el cuerpo está como nuevo. También indicó que para ella el vino más que una cultura, el vino es la civilización de los pueblos que trabajan y se afanan por mejorar sus productos.


Rosa Regás indicó que el vino la ha acompañado toda su vida adulta, no en grandes cantidades, y calificó el vino como un rito que nos acerca a momentos destacados de nuestras vidas, refiriendo algunas divertidas anécdotas como la de la familia Millet, un ejemplo para su familia de inteligencia en su niñez y juventud. Ahora un Millet se enfrenta a la cárcel por el caso Palau.


Finalmente, Nativel Preciado manifestó estar en una etapa de regresión porque ella comenzó a consumir vino tinto en su época juvenil, cuando no era frecuente que las mujeres tomaran vino, después pasó al blando y ahora se ha enamorado de un vino, pero que es tinto.


La escritora comentó que de joven trabajó en una taberna en Londres, donde servía vino y cantaba rancheras con el nombre de Lupita la Mejicana, taberna que en la que también canto Sabina en su época londinense, por lo que esta circunstancia les ha granjeado una gran amistad.


El acto finalizó con algunas simpáticas intervenciones del público, que preguntó y se manifestaron defensores del vino, sobre todo del de Tomelloso.