Danos un fin de semana de tres días en la playa, todas las semanas.

Esto se esperaba. Además de los ataques personales (“somos vagos”) o el absurdo (por ejemplo, decir que queremos dar dinero a empresas que son “amigas” con nosotros), hubo dos principales críticas serias.

La primera es que resultaría prohibitivamente caro para las empresas si no estuviera asociado a aumentos proporcionales de la productividad. En segundo lugar, como cada vez que se sugiere algún progreso social, escuchamos que este “no es el momento”. En lo que respecta al proyecto piloto en sí, ambas críticas carecen de sentido: se trata de una prueba limitada en la que participan empresas voluntarias y costará 50 millones de euros de gasto público.

La idea también es brindar apoyo gubernamental a empresas voluntarias y compararlas con empresas no voluntarias. Si el experimento está bien diseñado, ambos tipos de empresas estarán sujetas a la misma situación económica, por lo que no importa si estamos atravesando una recesión o un ciclo alcista.

Pero supongamos que estas críticas se dirigen a reducir la jornada laboral de una manera más general. ¿Es posible el costo corporativo? ¿Es ahora un buen momento para hacer esto? Mas Pais cree que sí. llevar estudio reciente Simulación de reducción de la jornada laboral de cuarenta a treinta y cinco horas, a través de dos fases de legislación, abarcando primero las grandes empresas y luego las pequeñas empresas (según Ley Aubrey II en Francia en 2000).

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Se estima que podrían crearse alrededor de 560.000 puestos de trabajo, es decir, un aumento neto del empleo del 6 por ciento, un aumento del 4,2 por ciento en los salarios y, como resultado del aumento de la demanda de los consumidores, un aumento del 1,55 por ciento en el PIB. En otras palabras, reducir la jornada laboral no se limitará a eso No empeore estancamiento, pero también puede traer un mayor crecimiento.

Sugerimos que la ampliación de la jornada laboral sea una primera etapa voluntaria y estimulante dirigida a aquellas empresas más dispuestas a dar este paso. El objetivo es lograr una masa crítica suficiente (tal vez entre el 20 y el 25 por ciento de las empresas), después de lo cual la ley generaliza la implementación. En esta primera etapa, el papel de los sindicatos también será clave, ya que la reducción de la jornada laboral se introduce en los convenios colectivos o convenios de empresa.

Creemos que este proceso generará menos resistencias, pero también fomentará cambios en la cultura laboral en el país, y además desarrollará conocimientos clave del procedimiento para generalizarlos sin problemas. Ya ahora, un Un estudio británico reciente Se estima que el 5 por ciento de las empresas implementan la semana laboral de cuatro días y otro 17 por ciento la está considerando. En España, escaneo posterior Encontró que el 12 por ciento de las empresas estarían dispuestas a reducir la jornada laboral a cuatro días sin recortar los salarios de hasta cuatrocientas mil empresas.

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