Fiscalidad internacional en la economía digital: ¿Puede la OCDE unir a sus miembros? | Smith, Gambrel y Russell, LLP

A medida que la economía mundial cambia y se acelera rápidamente, la OCDE se ha centrado con interés en desarrollar y fortalecer las normas fiscales internacionales en los últimos años. En febrero de 2013, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos publicó un informe que abordó sus preocupaciones de que las normas fiscales internacionales actuales no reflejan una economía cada vez más global y, más específicamente, una economía digital en constante crecimiento. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se centra en responder a dos importantes preguntas frecuentes: Primero, dado que las empresas multinacionales (EMN) constituyen una mayor proporción de la economía mundial a lo largo del tiempo y a medida que más empresas multinacionales ofrecen productos y servicios digitales. a los consumidores de todo el mundo. En el mundo, ¿dónde se creó el valor de estos activos intangibles? En segundo lugar, ¿cómo se gravan?

Dos años más tarde, en 2015, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos elaboró ​​un marco fiscal internacional recientemente propuesto (el “marco general”) e invitó a los países y jurisdicciones interesados ​​a negociar e implementar acuerdos multilaterales en el marco del mismo. Hasta la fecha, más de 135 países y jurisdicciones están trabajando para llegar a un consenso.

Luego, en 2019, la OCDE refinó su marco y desarrolló un enfoque de dos pilares. El primer pilar está diseñado para redefinir la “relevancia” o dónde deben originarse los derechos fiscales. Si bien los derechos fiscales tradicionales pueden surgir como resultado de la presencia física de empresas en una jurisdicción determinada, la OCDE busca redefinir los términos para adquirir con mayor precisión actividades y ventas relacionadas con los ingresos. El objetivo del Pilar 1 es garantizar que las corporaciones multinacionales paguen impuestos dondequiera que realicen un negocio sostenible y significativo, incluso cuando no tengan presencia física.

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El segundo pilar tiene como objetivo establecer un piso impositivo global para garantizar que las grandes corporaciones multinacionales paguen un nivel mínimo de impuestos independientemente de su jurisdicción fiscal. El propósito general del Pilar II es análogo al propósito del Sistema Global de Bajos Ingresos Intangibles (GILTI) promulgado en virtud de la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos de 2017: (1) garantizar una imposición mínima y evitar la doble imposición o los impuestos donde no hay economía de ganancias, (2) Abordar los diseños de los diferentes sistemas tributarios según las autoridades judiciales, así como los diferentes modelos operativos de las empresas, (3) asegurar la transparencia y la igualdad de oportunidades, y (4) reducir los costos administrativos y de cumplimiento.

Sin embargo, en los últimos años, los esfuerzos de negociación entre los estados miembros han disminuido debido a la escalada de disputas políticas y la pandemia de COVID-19. Mientras tanto, la escalada de la guerra comercial mundial parece estar en su apogeo. En junio de 2020, Estados Unidos anunció que suspendería temporalmente las negociaciones de la OCDE. En el mismo mes, el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) anunció una de sus investigaciones más amplias sobre los diversos Impuestos a los Servicios Digitales (DST) que habían sido adoptados o propuestos por diez de sus socios comerciales. A partir del 26 de marzo de 2021, la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR) está presionando al emitir un aviso público y un proceso de suspensión para el horario de verano aprobado por seis de los diez socios comerciales originales: Austria, India, Italia, España, Turquía y Reino Unido. También afirma que hasta que se logre un consenso internacional, apoyará la opción del artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974 de imponer aranceles.

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Lo más inquietante es que a medida que toma forma un marco global impulsado por el consenso, las divisiones están surgiendo rápidamente a medida que más países adoptan el horario de verano único. Parece haber alguna forma de dilema del prisionero en juego, en el que los estados individuales luchan con la opción de cooperar participando en un plan fiscal unificado, o actuando por sus propios intereses adoptando sus propias políticas fiscales digitales.

El 7 de abril de 2021, el Tesoro de los Estados Unidos publicó el plan fiscal Made in America, que se compartió con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos para su consideración e incorporación al marco. La propuesta fiscal del presidente Biden describe específicamente un plan para gravar a las corporaciones multinacionales bajo un piso impositivo corporativo global. Queda por ver si la OCDE finalmente adoptará e integrará elementos clave del plan fiscal de Biden en su marco, o si Estados Unidos lo convierte unilateralmente en ley. La presión aumenta a medida que la comunidad internacional observa si la OCDE puede ayudar a sus miembros a alcanzar un conjunto acordado de normas fiscales internacionales, o si el proteccionismo y la desconfianza se transforman en una guerra comercial global total.

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